Dos Glorias Dos
by on 5 noviembre, 2014 in Espectáculos en gira
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Carpintero y Zapatero – Foto: Manuel Aranda

Antonio Ruíz Rodríguez, Antonio Ruiz el Carpintero, para el mundo del flamenco, nació en Morón de la Frontera el 31 de octubre de 1948.

Su afición al flamenco le viene desde muy joven, puesto que desde niño frecuenta ambientes de su pueblo natal en los que el cante, el toque y el baile brotaban a diario de forma espontánea. De la mano de Diego del Gastor y su cuñado Joselero tiene la oportunidad de ir descubriendo los misterios del flamenco, así como los diferentes estilos y variantes del género jondo. Con 14 años asiste al primer Gazpacho Andaluz de Morón, celebrado en 1963, festival en el que posteriormente llegará a participar en dos ediciones, la de 1987 y la de 2001.

En 1989 es elegido para representar al cante de Morón en el Homenaje a Perrate de Utrera. Poco tiempo después participa, también como único cantaor local en el Homenaje a Fernanda y Bernarda de Utrera. Antonio Ruiz el Carpintero representa como pocos el cante de la campiña, del que sobresale en estilos como la solea y la seguiriya.

Ha dejado registrado su cante en el doble disco “De donde nace la cal” editado por la Fundación Fernando Villalón y cantado en diversos festivales y ciclos dentro y fuera de España de entre los que cabe destacar el ciclo “25 para 50” de la Diputación de Sevilla, el Gazpacho Andaluz de Morón, el Festival Flamenco de Villanueva del Ariscal, El Festival Flamenco de Jódar, el Festival Flamenco en la Frontera, así como sus actuaciones en la Casa de la Trova de Santiago de Cuba o la embajada de España en Irán.

Desde hace un par de años viene recorriendo diversos escenarios y festivales flamencos en compañía de Márquez el Zapatero, con el espectáculo “Dos Glorias Dos”.

Manuel Márquez Barrera
Nacido en Villanueva del Ariscal, Sevilla en 1932

Toda una vida dedicada al flamenco…. que no es mala dedicación… más de 50 años

Su personalidad ofrece un irresistible atractivo: su forma de narrar acontecimientos y situaciones propias o ajenas, tanto de su pueblo, de Triana, como del mundillo flamenco, que con una mezcla de prodigiosa memoria, gracia, vocablos y expresiones, muchas de ellas ya en desuso, bien pudieran estar expuestas en el museo de las reliquias de la lengua de Cervantes, convirtiendo su habla y gestos en auténticas piezas de la historia de nuestro arte y su sociedad, erigiéndose Manuel en privilegiado cronista del tiempo que le tocó vivir, habida cuenta de su básica formación.

Su juventud militar y zapatera, vivida en Triana en sus años mozos, donde bebió y grabó con proverbial habilidad y memoria a los grandes de la época, solo fueron el inicio de su incombustible y obsesiva pasión: el cante flamenco.

Esta desbordada afición y oportunidad histórica, por el momento que le tocó vivir, hacen de Márquez la persona y artista que mejor conoce, canta y cuenta las riquezas, matices y variantes de la soleá alfarera de Triana.

Manuel Márquez Barrera fue zapatero en Triana, en la calle Pureza y en Pagés del Corro, pernoctando a menudo en la Calle Betis, en la casa-pensión de otro colega zapatero; y por aquella sacristía del flamenco pasaron casi todos los que eran o algo tenían que decir de la lírica jonda trianera, y de todos aprendió su cante y sus estilos; aquél matiz que hacía más musical una letra, o más trágica, o más irónica, o más profunda, o más filosófica: aquel melisma o redoble del verso, o especial melodía, que diferenciaba un estilo de otro, de un personaje u otro o de una zona concreta, geografía cantaora de barrio grande, dentro del universo Triana.

Nos recuerda con contagiosa ilusión sus audiciones y conversaciones con: Niño Segundo, su primer amigo, El Sordillo de Triana, que durante su existencia también frecuentaría Villanueva, El Teta, Manuel Oliver, con quien a menudo cantaría,

En la Calle Alfarería, La Soleá de Triana, fue la yema y esencia que reunía el tuétano del cante y el artisteo de Triana, patrocinada por el sin par Paco Parejo, también conocido por Paco “el diente”: El Teoro, Cincorreales, El Cojo de Huelva, que vivía frente a su zapatería de la Calle Pureza, Emilio Abadía ( a quién oyó cantar en el Lope de Vega), El Fary , el Bari, Ballesteros, Gordito de Triana, Antonio el Arenero, que acabaría viviendo en Villanueva, Naranjito de Triana, con largos años de gloriosa convivencia, Antonio Mairena ( que también frecuentaba el Zurraque con su corte…), y Paco Taranto, éste más actual;

En definitiva, su pasión coleccionista de matices soleareros le llevó a conocer a todos y en casi todas las tabernas con aire flamenco del barrio.

Tiene grabados varios discos algunos en solitario y otros en compañía de artistas como El Arenero, El Teta o Jesús Heredia

Ha actuado en Sevilla, Madrid, Barcelona, Valladolid, y varias ciudades francesas, así como en numerosos festivales, el más reciente la Bienal de Flamenco de Sevilla en septiembre’12.

En la actualidad tiene pendiente de sacar al mercado un trabajo dedicado principalmente a la soleá de Triana, realizado con tintes pedagógicos y biográficos, en los que imprime matices y estilos para que puedan ser diferenciados por generaciones venideras.

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